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Otro curso académico comienza y miles de estudiantes comienzan la universidad. Cada año, miles de alumnos se trasladan a núcleos universitarios y llevan a cabo una búsqueda casi interminable de pisos en alquiler. Según los datos de Instituto Nacional de Estadística, alrededor de un millón de estudiantes de matriculan en las universidades españolas, aunque se desconoce el dato de cuántos buscan un lugar de alojamiento en el inicio de sus estudios universitarios.
A menudo las universidades cuentan con un plan de alojamiento detallado con acuerdos con entidades inmobiliarias, residencias y colegios mayores, y buscadores específicos de alquileres destinados a los estudiantes. Es el caso de la Universitat Politécnica de Valencia, que permite a los alumnos acceder a toda la información disponible sobre los pisos en alquiler y sobre la regulación específica de los contratos de arrendamiento, así como modelos de contrato y links a las ayudas de las instituciones. Pero en Valencia las universidades siguen sin adoptar el modelo seguido por universidades como la de Oviedo, Granada, Carlos III y Complutense de Madrid, que han firmado un acuerdo con el Ministerio de Vivienda para ofrecer inmuebles a sus estudiantes a un 13% inferior del precio de mercado. Otras, como la Autónoma de Barcelona, gestionan sus propios pisos en la denominada Vila Universitària, un conjunto residencial de 812 apartamentos con capacidad de 2.000 personas aproximadamente.
Y si aún es poco, en esta época los principales grupos inmobiliarios muestran a los internautas un amplio abanico de alquileres disponibles. Paredes y farolas, portales inmobiliarios y foros de internet, anuncios en buscadores…, todo parece servir a la hora de encontrar el piso adecuado.
Sin embargo se trata de una búsqueda llena de incertidumbres y de riesgos, aunque existe una serie de pautas que pueden ser de utilidad en estos casos. Algo ya fundamental es la recomendación de las asociaciones de consumidores y universidades, que aconsejan realizar el arrendamiento con un contrato firmado por las dos partes. Por ello, tampoco es aconsejable “reservar” el alojamiento con antelación pagando fianzas adelantadas que no están sujetas a ninguna relación contractual. En cualquier caso, el importe de la fianza ha de estar contemplado en el contrato, tal como contempla la Ley de Arrendamientos Urbanos.
En este contrato, se deberá presentar una relación del mobiliario incluido en el hogar, así como su estado de conservación. Los inquilinos han de revisar que todos los servicios se encuentren en perfectas condiciones: luz, agua caliente, calefacción…etc. Hay que tener en cuenta que durante la estancia se pueden producir desperfectos debidos al uso del mobiliario, por lo que se habrá de pactar con exactitud en qué términos se responsabiliza el propietario o en inquilino.
En los últimos años, la subcontratación de servicios ha abierto la veda para nuevas perspectivas de negocio. Desde actividades tan sencillas como la atención al cliente, el coaching y la cohesión de empresa pasando por la formación o incluso servicios para gestionar la atención a los empleados durante los ERES – éste último, base de la película Up in the Air-; el outsourcing presenta claras ventajas e inconvenientes.
Sin embargo, existen determinadas actividades que siendo subcontratadas permiten a la empresa ganar en eficiencia y reducir gastos; aquellas tareas que se encuentran fuera del núcleo principal de actividades y que no implican una disminución de la calidad de los productos. Un claro ejemplo es la contratación de los centros de negocios; oficinas en alquiler para las empresas que cuentan con todo lo necesario para la actividad del día a día. Según la Asociación de Centros de Negocios, los gastos mensuales de una oficina estándar se reducen en un 60% y el ahorro frente al coste de un alquiler tradicional es del 80%. ¿En qué se diferencia del alquiler de un inmueble y qué mejoras comporta?, la principal diferencia se encuentra en la disponibilidad de los servicios básicos en todo negocio que vienen incluidos en el “pack” – salas comunes, atención de llamadas, secretariado y personal administrativo…etc.-, así como la supresión de gastos fijos de comunidad, mantenimiento y limpieza. La empresa también evita contratar las infraestructuras de comunicación necesarias, aunque a menudo los servicios de teléfono o fotocopias no vienen incluidos en el precio y suponen un coste adicional.
Ya sea por la flexibilidad o por el coste, en la Comunidad Valenciana es una fórmula muy valorada por las empresas, que a menudo deciden desarrollar su actividad empresarial en algunos de los centros de negocios con los que cuenta la capital del Turia, aunque también han proliferado en las principales capitales de la geografía española.
Sus usos son variados; gracias a la posibilidad de ser alquilados para un tiempo reducido y de forma inmediata, algunas empresas alquilan oficinas en estos centros para procesos de selección y otros procedimientos eventuales, como formación de personal, conferencias…etc. No obstante, también pueden ser utilizados por autónomos como despachos y lugares de trabajo, permitiendo ser el punto de partida para los profesionales que comienzan su tarea empresarial ahorrando costes y aventajando su negocio frente a la competencia.








